Averías

El congelador no congela: causas por orden de probabilidad y qué revisar

Abres el congelador, notas que la comida empieza a ablandarse y entra el agobio: ¿pierdo todo lo que tengo dentro? Antes de tirar nada, conviene saber que el congelador que “no congela” muchas veces se arregla con una comprobación sencilla — y que las causas siguen un orden de probabilidad bastante fiable. Vamos a recorrerlo de lo más común a lo menos, y de paso a salvar la comida.

Primero: salva la comida

Antes de diagnosticar, protege lo de dentro:

  • No abras más de lo necesario para conservar el frío que queda.
  • Valora pasar la comida a otro congelador o nevera, o consumirla pronto.
  • Si la avería es breve y el arcón está lleno, la masa congelada aguanta el frío unas horas — otro motivo para tenerlo lleno, como vimos en cuánto gasta un congelador.

Importante con los alimentos. La comida descongelada no debe volver a congelarse cruda, por seguridad alimentaria. Si algo se ha descongelado del todo, cocínalo (y entonces sí podrás congelarlo cocinado) o consúmelo.

Las causas, por orden de probabilidad

Este es el orden real en el que merece la pena mirar:

  1. El termostato. ¿Está bajado o mal ajustado? Alguien lo rozó al cargar la compra, o se tocó al limpiar. Ponlo en torno a -18 °C. Es la causa más tonta y de las más frecuentes.
  2. La puerta y el burlete. ¿Cierra bien? ¿Hay algo dentro que impide el cierre? ¿Las gomas sellan o están gastadas? Una junta agrietada o endurecida deja entrar calor y humedad sin parar. La prueba del papel: cierra la puerta pillando un folio y tira — si sale sin resistencia, ahí no sella.
  3. La escarcha. Una capa gruesa de hielo en paredes y salidas de aire bloquea la circulación del frío: el aparato trabaja más y congela menos. Descongélalo por completo si la capa es notable. Es gratis y resuelve bastantes casos.
  4. La ventilación y la ubicación. Pegado a la pared, al sol o en un sitio muy caluroso (el clásico garaje o terraza en pleno verano), trabaja peor y puede no dar abasto. Sepáralo unos centímetros y despeja las rejillas traseras.
  5. La corriente. ¿Está bien enchufado? ¿Funciona la toma? Pruébala con otro aparato — el descarte está en un enchufe no funciona — y mira el cuadro por si ha saltado el automático o el diferencial, como vemos en por qué salta el diferencial.
  6. El compresor o el gas. Solo cuando todo lo anterior está descartado. Y esto ya no es terreno tuyo.

Fíjate en el patrón: las cinco primeras las compruebas tú sin riesgo y sin herramientas; la sexta es del técnico.

Ojo al burlete y a la escarcha: van de la mano

Merecen apartado propio porque se retroalimentan: un burlete que no sella deja entrar aire húmedo, ese aire se convierte en escarcha, la escarcha bloquea el frío y el congelador congela peor y gasta más. Si descongelas y a los pocos días la capa de hielo ha vuelto, no insistas con el cepillo: revisa la goma (en muchos modelos es una pieza barata y sustituible) y los hábitos de apertura. El mismo mecanismo afecta a la nevera, como vimos en la nevera no enfría, y explica una parte de los consumos disparados de los electrodomésticos que más gastan.

Cuándo ya es del técnico

Si has revisado termostato, puerta/burlete, escarcha, ventilación y enchufe y sigue sin congelar, los sospechosos que quedan son:

  • El compresor (el motor del frío). Pistas: no se oye arrancar nunca, o hace clic e intenta arrancar sin conseguirlo, o está siempre funcionando sin lograr temperatura.
  • El gas refrigerante (una fuga en el circuito). Pista típica: el aparato “hace como que funciona” pero cada vez enfría menos.

Aviso de seguridad. Las comprobaciones básicas (termostato, puerta, escarcha, ventilación, enchufe) son seguras. El circuito de gas y el compresor no se tocan: eso es del técnico. Al descongelar, nada de rascar el hielo con cuchillos ni acelerar con aparatos eléctricos dentro; y manipula siempre el aparato con las manos secas, dentro de la lógica de seguridad eléctrica en casa.

¿Reparar o cambiar?

  • Causa sencilla (termostato, burlete, descongelar): solución barata, merece la pena siempre.
  • Compresor o gas en un aparato antiguo: la reparación suele ser cara en proporción; pide presupuesto cerrado antes y compáralo con un equipo nuevo eficiente, que además gastará bastante menos cada mes.

La conclusión honesta. Si el congelador no congela, primero protege la comida (sin recongelar lo descongelado en crudo) y luego recorre el orden de probabilidad: termostato → burlete → escarcha → ventilación → enchufe. Ese recorrido, gratis y sin riesgo, resuelve la mayoría de los casos. Si tras él sigue sin congelar, es compresor o gas: ahí decide el técnico — y si el aparato es viejo, quizá compense jubilarlo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi congelador no congela?
Las causas más comunes son: el termostato bajado o mal ajustado, la puerta o la tapa que no cierra bien o gomas gastadas que dejan entrar calor, demasiada escarcha que bloquea el frío, el aparato pegado a la pared o en un sitio muy caluroso sin ventilación, o ya averías del compresor o del gas. Conviene revisar primero el termostato, la puerta y la escarcha.
¿Qué hago con la comida si el congelador deja de congelar?
Si el congelador pierde frío, lo primero es no abrirlo más de lo necesario para conservar el frío que queda, y valorar pasar la comida a otro congelador o nevera, o consumirla pronto. Los alimentos descongelados no deben volver a congelarse crudos por seguridad alimentaria. Si la avería es breve y el arcón está lleno, la masa congelada aguanta el frío unas horas.
¿La escarcha hace que el congelador congele peor?
Sí. Una capa gruesa de hielo en las paredes y en las salidas de aire reduce la eficiencia y puede impedir que el frío circule bien, haciendo que el congelador enfríe menos y gaste más. Descongelarlo cuando se acumula escarcha es parte del mantenimiento básico y resuelve bastantes casos de 'no congela bien'.
¿Cuándo es cosa del técnico que el congelador no congele?
Si has comprobado el termostato, la puerta, la escarcha y la ventilación y sigue sin congelar, es probable que sea el compresor o el gas refrigerante. Esas averías son del técnico. En un arcón antiguo, la reparación puede ser cara y conviene valorar cambiarlo por uno eficiente, que además gastará menos.
¿Cómo compruebo si el burlete de la puerta sella bien?
Cierra la puerta pillando un papel o un billete: si al tirar sale sin resistencia, en ese punto el burlete no aprieta. Repite en varios puntos del contorno. Otras pistas: goma agrietada, endurecida o deformada, y escarcha que se forma sobre todo cerca de la puerta. El burlete es una pieza barata que en muchos modelos se puede sustituir.
¿Por qué mi congelador hace mucha escarcha de repente?
Escarcha nueva y rápida suele significar que está entrando aire húmedo: un burlete que ya no sella, la puerta que se ha quedado entreabierta o aperturas muy frecuentes. También aparece si metes alimentos calientes. Si tras descongelar y revisar la goma vuelve a formarse enseguida, toca revisión, porque además de congelar peor estará gastando más.

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