Averías

La nevera no enfría: comprobaciones seguras por orden y cuándo llamar al técnico

Abres la nevera, la notas templada y te entra el pánico: ¿se ha estropeado?, ¿pierdo toda la compra? Respira: muchas veces el problema es de los que se arreglan en cinco minutos y sin gastar un euro. Vamos a descartar por orden, de lo simple a lo serio, y con una regla clara de dónde parar.

Lo primero: gana tiempo con la comida

Antes del diagnóstico, una decisión práctica:

  • No abras la puerta. Cerrada, una nevera mantiene el frío unas horas y un congelador lleno bastante más. Cada apertura tira ese margen a la basura.
  • Pasa lo más delicado al congelador si este sigue funcionando.
  • Como criterio prudente, lo perecedero (carne, pescado, lácteos abiertos, platos cocinados) que haya estado varias horas por encima de 4-5 °C es mejor no arriesgarlo. Ante la duda con la comida, se tira.

Y si lo que ha pasado es un corte de suministro general, tienes el protocolo completo en qué hacer cuando se va la luz.

Comprobaciones seguras, por orden de probabilidad

  1. El termostato. Es la causa más tonta y una de las más frecuentes: un mando que se movió al meter la compra, o el modo “vacaciones” activado. Ponlo en el ajuste recomendado (alrededor de 4-5 °C en el frigorífico, -18 °C en el congelador) y espera unas horas.
  2. La puerta. ¿Cierra a tope? ¿Hay un tarro, un cajón mal metido o una bolsa que impiden el cierre? ¿La nevera está nivelada? Una nevera inclinada hacia delante deja la puerta entreabierta sin que se note.
  3. Las gomas. Truco: cierra la puerta atrapando un billete o una hoja de papel. Si sale sin resistencia, esa zona de goma no sella. Límpialas con agua templada —el moho y las migas las endurecen— y comprueba si están agrietadas o deformadas.
  4. La ventilación trasera. El frigorífico saca calor por detrás. Pegado a la pared, encajonado o con la rejilla del condensador llena de polvo y pelusa, trabaja al límite y enfría mal. Sepárala unos centímetros y aspira la rejilla (desenchufada).
  5. La escarcha. Una capa gruesa de hielo en el congelador tapa las salidas de aire frío. Descongela a fondo el aparato: 12-24 horas, con las puertas abiertas y sin rascar con nada metálico.
  6. La carga. Demasiada comida apretada bloquea la circulación del aire; muy poca, en cambio, hace que pierda frío rápido cada vez que abres. Ni una cosa ni la otra.
  7. La alimentación. Comprueba que está enchufada de verdad (el clásico: se soltó al mover el mueble) y que no ha bajado ningún automático en el cuadro.

Caso típico: el congelador enfría y la nevera no

Es una avería muy concreta y muy común en los frigoríficos con un solo motor:

  • Circulación de aire frío bloqueada entre los dos compartimentos.
  • Escarcha o hielo tapando las salidas de aire del fondo del frigorífico. Busca las rejillas interiores y mira si tienen hielo.
  • El ventilador interno parado, en los modelos que lo llevan: si al abrir el frigorífico no oyes nada de flujo de aire, es una pista.
  • El desagüe del deshielo atascado, que provoca agua en el fondo y hielo donde no toca.

Si el problema es al revés y lo que falla es el congelador, sigue por el congelador no congela.

¿Es la nevera o es la instalación?

Cuándo llamar, y a quién

  • Servicio técnico del fabricante o reparador de electrodomésticos: has descartado todo lo anterior, el compresor no arranca o arranca y se para a los segundos, hay escarcha que vuelve enseguida tras descongelar, aparece un código de error, o hay ruido nuevo y fuerte.
  • Instalador eléctrico autorizado: la toma no da tensión, salta la protección de forma repetida, el enchufe está caliente o descolorido, o quieres una línea protegida para el frigorífico.
  • Desenchufa ya si hueles a quemado o notas la parte trasera anormalmente caliente.

Aviso de seguridad. Ajustar el termostato, limpiar gomas, aspirar la rejilla trasera, separar la nevera de la pared y descongelarla son tareas seguras, mejor con el aparato desenchufado. Lo que no se toca es el circuito de gas refrigerante ni el compresor: son de técnico. Y cualquier trabajo sobre la instalación, de un instalador autorizado. Las reglas básicas, en seguridad eléctrica en casa.

¿Reparar o cambiar?

  • Avería sencilla (termostato, gomas, ventilador, desagüe, descongelar): reparación barata, merece la pena sin dudarlo.
  • Compresor o gas en un aparato de más de diez años: la reparación suele ser cara y el resultado, incierto. Aquí compensa a menudo sustituirla por una eficiente, que además consume bastante menos: los números están en cuánto gasta el frigorífico.

Pide siempre presupuesto antes de autorizar la reparación, y ten en cuenta que el frigorífico es el único electrodoméstico que está enchufado 24 horas al día los 365 días del año: el ahorro de un modelo eficiente se nota más aquí que en ningún otro aparato de la casa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi nevera no enfría?
Las causas van de lo sencillo a lo serio: el termostato bajado o mal ajustado, la puerta que no cierra bien o gomas gastadas que dejan entrar calor, la rejilla trasera tapada o el aparato pegado a la pared sin ventilación, demasiada escarcha en el congelador, o ya averías del compresor o del gas refrigerante. Conviene descartar primero lo fácil antes de llamar al técnico.
¿Qué compruebo si la nevera no enfría pero el congelador sí?
Si el congelador enfría y la nevera no, suele apuntar a un problema de circulación de aire frío entre ambos compartimentos, a la escarcha que bloquea el paso del frío, o al ventilador interno en los modelos que lo tienen. Revisa que no haya hielo acumulado tapando las salidas de aire y que la nevera no esté demasiado llena bloqueando la circulación.
¿Es peligroso revisar la nevera yo mismo?
Las comprobaciones básicas (termostato, puerta, gomas, ventilación, escarcha, que esté bien enchufada) son seguras. Lo que no debes manipular es el circuito de gas refrigerante ni el compresor: eso es del técnico. Si tienes que mover la nevera o tocar el enchufe, hazlo con cuidado y con las manos secas, como con cualquier electrodoméstico.
¿Cuándo merece la pena reparar la nevera o cambiarla?
Si la avería es del compresor o del gas en una nevera ya antigua, muchas veces la reparación es cara y conviene valorar cambiarla por una eficiente, que además gastará menos. Si es algo sencillo (termostato, gomas, descongelar) la reparación es barata y merece la pena. El técnico puede darte el diagnóstico y el coste para decidir.
¿Cuánto aguanta la comida si la nevera deja de enfriar?
Con la puerta cerrada, un frigorífico mantiene el frío unas cuatro horas y un congelador lleno bastante más. Como regla prudente, lo perecedero que haya estado varias horas por encima de los 4-5 °C (carne, pescado, lácteos abiertos, platos cocinados) es mejor no arriesgarlo. Abrir la puerta cada dos minutos para comprobar acorta mucho ese margen.
¿Por qué la nevera hace ruido pero no enfría?
Que zumbe significa que algo funciona (normalmente el ventilador o el compresor arrancando), pero no que esté produciendo frío. Un compresor que arranca y se para a los pocos segundos, o que zumba sin llegar a arrancar, es un síntoma clásico de avería de fondo. Si además el motor está muy caliente, deja de usarla y llama al servicio técnico.

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