Trámites y certificados

Proyecto eléctrico: cuándo lo necesitas, qué incluye y cuánto cuesta

Si estás montando un negocio, reformando un local o pidiendo más potencia de la cuenta, tarde o temprano alguien te dirá la frase: “esto necesita proyecto”. El proyecto eléctrico es la documentación técnica completa de una instalación, y se exige cuando el trabajo supera la sencillez que cubre una memoria técnica de diseño. Aquí tienes cuándo aplica, qué incluye, quién lo firma y qué esperar del proceso — para que nadie te lo venda ni de más ni de menos.

Cuándo hace falta proyecto (los umbrales del REBT)

El REBT (Real Decreto 842/2002, ITC-BT-04) marca la frontera. Los casos que más afectan a particulares y pequeños negocios:

Caso¿Proyecto?
Vivienda de más de 50 kW
Industria o taller de más de 20 kW
Local de pública concurrencia (hostelería, comercio con aforo, academias, gimnasios…)Sí, siempre — sin umbral de potencia
Garaje con ventilación forzada, o de más de 5 plazas
Alumbrado exterior de más de 5 kW
Piscinas y fuentes de más de 5 kW
Locales con riesgo de incendio o explosión
Vivienda o local sencillo por debajo de los límitesNo: basta la MTD

El caso que más sorprende es el de pública concurrencia: un bar pequeño necesita proyecto aunque su potencia sea modesta, porque lo que pesa no son los kilovatios sino las personas que hay dentro. Si dudas de si tu local cuenta como pública concurrencia, esa pregunta es de las primeras que resuelve el técnico — y conviene resolverla antes de firmar el alquiler, porque cambia el presupuesto de la puesta en marcha.

Qué debe incluir un proyecto

Un proyecto serio no es un folio con un sello. Incluye:

  • Memoria descriptiva: qué instalación es, para qué uso, con qué previsión de cargas.
  • Cálculos justificativos: secciones de conductores, caídas de tensión, protecciones, corrientes de cortocircuito.
  • Esquemas unifilares: el mapa de circuitos y protecciones.
  • Planos de planta con la distribución de la instalación.
  • Pliego de condiciones: cómo debe ejecutarse y con qué materiales.
  • Presupuesto de la instalación.
  • Justificación del cumplimiento del REBT y de sus instrucciones técnicas aplicables.

Ese paquete no es burocracia decorativa: es lo que permite que otro profesional, mañana, entienda y amplíe tu instalación sin arqueología; y es lo que revisará el organismo de control si tu instalación requiere inspección inicial (pública concurrencia y otros casos la llevan).

Quién firma, quién ejecuta y quién certifica

Aquí conviven dos figuras complementarias que a veces se confunden:

  1. El técnico titulado competente (un ingeniero, por ejemplo) redacta y firma el proyecto, y en los casos que lo requieren asume la dirección de obra y firma el certificado de dirección al terminar.
  2. La empresa instaladora autorizada ejecuta la instalación conforme al proyecto y emite el certificado de instalación (CIE).

Después llega el registro en industria de tu comunidad autónoma y, cuando procede, la inspección inicial por un organismo de control autorizado (OCA). Solo entonces la instalación está legalizada y la comercializadora puede contratar el suministro. El mismo esquema, en versión simplificada, es el de cualquier legalización con memoria técnica.

Cuánto cuesta (y cómo comparar presupuestos)

El precio depende de la potencia, la superficie, el tipo de local y de si incluye dirección de obra. Más útil que una cifra: cómo leer el presupuesto. Pide siempre que distinga:

  • Proyecto (redacción y firma del técnico).
  • Ejecución (la obra del instalador, con sus materiales).
  • Legalización (certificados, tasas de registro, OCA si procede).

Un desglose transparente es la mejor señal de un trabajo bien planteado. Y dos banderas rojas: el presupuesto que “te ahorra el proyecto” en un local de pública concurrencia (la instalación quedará ilegal y el problema será tuyo), y el que mete todo en una cifra única sin detallar — ahí no puedes comparar nada.

El orden correcto de los pasos

Si estás montando un local, este es el orden que ahorra dinero:

  1. Antes de alquilar o comprar: comprobar qué potencia tiene el local y qué instalación existe (pide boletín y antigüedad).
  2. Proyecto con el uso real que le vas a dar.
  3. Ejecución por instaladora autorizada, conforme al proyecto.
  4. Certificados, registro e inspección si procede.
  5. Contratación del suministro con la potencia que el proyecto ampara.

Saltarse el paso 1 es el error más caro: descubrir después de firmar el alquiler que el local necesita una renovación completa de la instalación o un aumento de potencia con obra puede convertir un buen negocio en uno inviable.

Esta guía es orientativa: los umbrales citados son los del REBT estatal y los trámites concretos dependen de tu comunidad autónoma. Para tu caso, consulta con un técnico competente o una empresa instaladora autorizada.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se necesita proyecto eléctrico y no basta una memoria?
El REBT exige proyecto firmado por técnico titulado competente a partir de ciertos umbrales — por ejemplo, viviendas de más de 50 kW, industrias de más de 20 kW — y siempre en locales de pública concurrencia e instalaciones especiales. Por debajo de esos límites suele bastar la memoria técnica de diseño.
¿Quién puede firmar un proyecto eléctrico?
Un técnico titulado competente (por ejemplo, un ingeniero) colegiado o habilitado para ello. La empresa instaladora autorizada ejecuta la instalación según ese proyecto y emite después el certificado de instalación.
¿Qué incluye un proyecto eléctrico?
Memoria descriptiva, cálculos justificativos, esquemas unifilares, planos, pliego de condiciones y presupuesto, además de la justificación del cumplimiento del REBT y sus instrucciones técnicas.
¿Cuánto cuesta un proyecto eléctrico?
Depende de la potencia, la superficie y el tipo de local. Como referencia muy orientativa, un proyecto para un local comercial pequeño suele partir de unos pocos cientos de euros y crece con la complejidad; a eso se suman la dirección de obra si procede, las tasas y, en su caso, la inspección inicial de un organismo de control. Pide siempre el desglose.

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