Factura y ahorro

¿Cuánto gasta un calefactor eléctrico? Cuentas, tabla y la verdad del 'bajo consumo'

Cuando llega el frío de golpe, el calefactor eléctrico es la tentación: barato de comprar, calienta al momento y lo enchufas donde quieras. El problema llega con la factura, porque es de los aparatos más caros de tener encendido que hay en una casa. Y ojo con el reclamo del “bajo consumo”, que es puro humo. Vamos con las cuentas.

La cuenta, explicada

La fórmula de siempre: potencia (kW) × horas × precio del kWh. Con el calefactor hay un matiz que lo empeora todo respecto a otros aparatos: al calentar por resistencia, consume casi toda su potencia nominal mientras está encendido. No arranca y para como el frigorífico ni baja tras alcanzar temperatura como el horno: va a tope hasta que el termostato lo corta.

Con un precio orientativo de 0,15 €/kWh (el tuyo está en tu factura):

  • 2.000 W durante 1 hora = 2 kWh = 0,30 €.
  • 2.000 W durante 5 horas al día, 30 días = 300 kWh = 45 € al mes, de un solo aparato y una sola habitación.

Ese segundo número es el que asusta con razón, y explica la mitad de las facturas de enero que no se entienden.

Tabla de escenarios

Cifras orientativas a 0,15 €/kWh, suponiendo el aparato encendido de forma continua:

UsoPotenciaConsumoCoste orientativo
Baño mientras te duchas (15 min)2.000 W0,5 kWh0,08 €
Un rato en el sofá (2 h)1.500 W3 kWh0,45 €
Una tarde entera (5 h)2.000 W10 kWh1,50 €
Estufa de apoyo, 3 h/día un mes1.500 W135 kWh~20 €/mes
Calefacción principal, 8 h/día un mes2.000 W480 kWh~72 €/mes

Con termostato el consumo real baja algo (el aparato corta cuando llega a temperatura), pero en una habitación mal aislada corta poco. Para ver dónde encaja esto entre el resto de la casa, mira qué electrodomésticos consumen más y cuánto gasta la calefacción eléctrica.

El mito del “bajo consumo” (que hay que desmontar)

Esto es lo más importante del artículo, porque te ahorra dinero y decepciones:

No existe el calefactor eléctrico de bajo consumo. Cualquier aparato que caliente por resistencia —calefactor, estufa de cuarzo o halógena, radiador de aceite, panel de mica, convector, emisor térmico— convierte 1 kWh de luz en 1 kWh de calor. Todos gastan prácticamente lo mismo a igual potencia y a igual tiempo encendido. Lo que cambia es cómo reparten el calor, no cuánto consumen.

Sí hay diferencias de confort, y conviene conocerlas para elegir bien:

  • Calefactor de aire (turbo): calienta la habitación en segundos, pero mueve aire y reseca. Ideal para golpes de calor cortos.
  • Radiador de aceite: tarda en arrancar y en enfriarse; da un calor más estable y silencioso. Sigue consumiendo lo mismo mientras la resistencia está activa.
  • Emisor térmico o panel: reparte mejor y suele traer programación, lo que indirectamente ahorra porque está menos tiempo encendido.
  • Cuarzo o halógeno: calientan por radiación al que está delante, no la habitación. Útiles muy localizados.

Ahí está la única forma de “ahorrar” con resistencias: estar encendidas menos tiempo, no gastar menos por hora. Un modelo con termostato y programación —como los radiadores eléctricos wifi— ahorra por horario, no por tecnología.

La alternativa que sí gasta menos

Si lo que quieres es calentar gastando poco, la diferencia no está entre marcas de calefactor, sino en cambiar de sistema:

  • Un aire acondicionado en modo calor (bomba de calor) entrega del orden de 3-4 kWh de calor por cada kWh que consume, porque no fabrica calor: lo traslada desde el aire exterior.
  • Para calentar la misma habitación, puede costar una fracción de lo que cuesta el calefactor de resistencia. Y muchas casas ya tienen el aparato instalado sin usar esa función en invierno.

Lo comparamos a fondo en aerotermia: precio y si merece la pena y en bomba de calor vs caldera de gas. Y antes de cambiar de aparato, recuerda que el kWh más barato es el que no se escapa por la ventana: cómo aislar la casa para gastar menos.

Entonces, ¿cuándo usar un calefactor?

El calefactor tiene su sitio, pero es muy concreto:

  • Sí compensa para: usos puntuales y localizados —el baño mientras te duchas, una habitación pequeña un rato corto, un apoyo ocasional en un día suelto, una casa que usas dos fines de semana al año—.
  • Sale carísimo para: calentar mucho tiempo o espacios grandes, y como calefacción principal de la casa todo el invierno.

El calefactor es para el sprint, no para la maratón. Su ventaja es que cuesta 30 € y calienta en 10 segundos. Su defecto es que cada hora encendido cuesta lo que cuesta, sin margen de mejora posible.

Seguridad: lo que no se negocia

Un calefactor es de los pocos aparatos domésticos que trabajan cerca del límite de una toma:

  • Enchúfalo directo a la pared, nunca a una regleta cargada ni a un alargador fino o enrollado. Por qué, en cuántos aparatos en una regleta.
  • Si el enchufe calienta, chispea o huele, desconéctalo y no lo uses: eso es olor a quemado en un enchufe, y la revisión la hace un instalador autorizado.
  • Lejos de cortinas, ropa y muebles, nunca tapado ni usado para secar ropa encima.
  • No lo dejes encendido sin nadie delante ni de noche mientras duermes.
  • Vigila la potencia contratada: 2.000 W más el horno o la lavadora pueden hacer saltar el control de potencia (maxímetro e ICP). Antes de subir potencia, valóralo con cuánta potencia contratar.

La conclusión honesta. El calefactor eléctrico gasta mucho y todos los de resistencia gastan igual: el “bajo consumo” es un cuento. Úsalo para golpes de calor puntuales y localizados, apágalo al salir de la habitación y, si buscas calentar de verdad sin arruinarte, mira la bomba de calor. Si puedes, mueve el uso a horas llano o valle, y suma el resto de palancas en cómo bajar la factura de la luz.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto gasta un calefactor eléctrico?
Un calefactor o estufa eléctrica suele tener entre 1.000 y 2.000 W, y al calentar por resistencia consume prácticamente toda esa potencia mientras está encendido. Una hora a 2.000 W gasta 2 kWh. Usado varias horas al día en invierno, se convierte en uno de los gastos más altos de la factura, sobre todo si caldeas habitaciones grandes.
¿Hay calefactores eléctricos de bajo consumo de verdad?
No, es marketing. Cualquier aparato que caliente por resistencia (calefactor, estufa de cuarzo o halógena, radiador de aceite, panel de mica, convector) convierte 1 kWh de electricidad en 1 kWh de calor: todos gastan prácticamente lo mismo a igual potencia. Lo que cambia es cómo reparten el calor, no cuánto consumen. El único que gasta mucho menos es la bomba de calor.
¿Qué calienta más barato, un calefactor eléctrico o un aire acondicionado con bomba de calor?
La bomba de calor, con diferencia. Un aire acondicionado en modo calor entrega del orden de 3-4 kWh de calor por cada kWh que consume, mientras que el calefactor da 1 a 1. Para calentar la misma habitación, el aire en modo calor puede costar una fracción de lo que cuesta el calefactor de resistencia.
¿Cuándo compensa usar un calefactor eléctrico?
Para usos puntuales y localizados: calentar rápido un baño mientras te duchas, una habitación pequeña un rato corto, o como apoyo ocasional. Para calentar mucho tiempo o espacios grandes, sale carísimo y conviene una solución más eficiente como la bomba de calor. El calefactor es para el sprint, no para la maratón.
¿Puedo enchufar un calefactor a un alargador o a una regleta?
No es buena idea. Un calefactor de 2.000 W está cerca del límite de una toma doméstica y muchas regletas y alargadores finos o enrollados no están pensados para esa carga continua: se calientan y son una causa clásica de enchufes quemados. Conéctalo siempre directo a una toma en buen estado y, si esa toma calienta o huele, deja de usarla y que la revise un instalador autorizado.
¿Consume menos si lo dejo encendido todo el día en vez de encenderlo y apagarlo?
No. Esa idea viene de la calefacción de agua, que tarda mucho en arrancar; un calefactor eléctrico calienta al instante y no tiene inercia que aprovechar. Tenerlo encendido con la habitación vacía es gasto puro. Lo eficiente es encenderlo cuando estás, con termostato, y apagarlo al salir.

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