Factura y ahorro

Comparador de tarifas de luz: cómo usarlo bien y no equivocarte

“Cámbiate y ahorra hasta un X%.” El mensaje está por todas partes, y comparar tarifas de luz puede ahorrarte dinero… pero también es fácil equivocarse y acabar pagando más por culpa de la letra pequeña. Vamos a ver cómo comparar de verdad, con tus números delante y no con el titular del anuncio.

Lo que necesitas antes de comparar

Comparar “a ojo” no sirve. Para hacerlo bien, ten a mano:

  • Tu consumo real en kWh, mejor anual que mensual (está en la factura, y muchas incluyen el histórico de doce meses).
  • Tu potencia contratada en kW, y si tienes dos periodos, ambas: te lo explicamos en dos periodos de potencia en la 2.0TD.
  • Tu reparto horario aproximado: cuánto consumes en punta, llano y valle.
  • Tu CUPS, el código de tu suministro, para que te hagan ofertas exactas. Qué es y dónde está, en qué es el CUPS.

Con esos datos, las ofertas dejan de ser estimaciones y se ajustan a tu caso. Para interpretarlos, ayuda entender la factura de la luz.

El error nº1: mirar solo el precio del kWh

Aquí está la trampa más común:

El kWh barato del anuncio no es toda la historia. Una tarifa puede tener el kWh más bajo y salirte más cara por el término de potencia, por descuentos que caducan, por permanencias o por servicios añadidos que se cobran aparte. Compara el conjunto, no un solo número.

La cuenta que sí compara: coste anual completo

Para poner dos ofertas en la misma balanza, calcula el coste anual antes de impuestos de cada una:

(Potencia contratada en kW × precio del término de potencia al año) + (Consumo anual en kWh × precio de la energía) + cuotas de servicios

Ejemplo orientativo con una casa de 4,6 kW y 3.000 kWh/año, para ver la mecánica (no son precios reales de ninguna compañía):

ConceptoOferta AOferta B
Energía (3.000 kWh)0,14 €/kWh → 420 €0,12 €/kWh → 360 €
Potencia (4,6 kW)30 €/kW·año → 138 €44 €/kW·año → 202 €
Cuota de servicios0 €5 €/mes → 60 €
Total anual (sin impuestos)558 €622 €

La oferta B tenía el kWh más barato del anuncio y sale más cara. Ese es exactamente el punto: el número que manda es el total, no el titular.

Y aún faltan por sumar los impuestos, los peajes y cargos y el alquiler del contador, que son iguales vayas donde vayas y por tanto no deciden la comparación.

En qué fijarte de verdad

Al comparar, mira todo esto:

  • Precio de la energía (kWh) y de la potencia (€/kW y año).
  • ¿Es fijo o indexado? Un precio indexado sigue al mercado; uno fijo te blinda a cambio de un margen. La comparación de fondo, en PVPC o mercado libre.
  • ¿Hay discriminación horaria? Y, sobre todo, ¿tu consumo encaja con ella? Lo vemos en ¿merece la pena la tarifa nocturna? y en horario punta, llano y valle.
  • Descuentos: cuánto y hasta cuándo (muchos son de captación y caducan), y a qué precio te quedas después.
  • Permanencia y penalizaciones, y cómo se calculan si te vas antes.
  • Servicios añadidos (mantenimiento, seguros, “asistencia del hogar”) que a veces vienen “incluidos” y se cobran.
  • Cuotas fijas mensuales al margen de potencia y energía.
  • Si es una tarifa plana, cuyo mecanismo es distinto: tarifa plana de luz.

¿Son fiables los comparadores?

Depende de cuál:

  • Hay comparadores oficiales del regulador, pensados para comparar de forma neutral.
  • Y comparadores comerciales, que pueden priorizar las ofertas de quien les paga, o mostrar solo a las compañías con las que tienen acuerdo.

Usa fuentes neutrales y lee la oferta concreta. Un comparador te da una primera foto, pero el resumen no siempre refleja toda la letra pequeña. Antes de contratar, lee las condiciones de la oferta concreta. El comparador orienta; la decisión la confirmas tú con el contrato delante.

Trucos comerciales que conviene reconocer

  • “Hasta un X% de descuento”: el “hasta” hace todo el trabajo. Pregunta sobre qué se aplica y durante cuántos meses.
  • Descuento solo sobre la energía, mientras el término de potencia va por encima de la media.
  • Ofertas de bienvenida que suben al cabo de tres o seis meses.
  • Llamadas que dicen ser “de tu compañía” para revisarte la tarifa. Pide siempre el nombre de la comercializadora y las condiciones por escrito.
  • Servicios de mantenimiento colados como “gratis el primer año”.

Cómo decidir bien

  1. Reúne tus datos (consumo anual, potencia, reparto horario, CUPS).
  2. Ajusta primero la potencia: a veces el mayor ahorro no es cambiar de compañía, sino tener la potencia correcta, y ese ahorro es para siempre.
  3. Comprueba si tienes derecho al bono social: si lo tienes, la decisión cambia por completo.
  4. Calcula el coste anual completo de cada oferta con la fórmula de arriba.
  5. Lee la letra pequeña (descuentos, permanencia, servicios).
  6. Si decides cambiar, el proceso es sencillo: cómo cambiar de compañía de luz.

Cada cuánto revisar

Una o dos veces al año (o cuando cambie mucho tu consumo: te mudas, pones placas, compras un coche eléctrico). Las ofertas cambian y los descuentos de captación caducan, así que una revisión periódica evita quedarte en una tarifa que dejó de ser competitiva.

Un buen momento para hacerlo es cuando llega la factura más alta del año: tendrás delante el mes que más pesa y verás si tu tarifa aguanta ese escenario.

La conclusión honesta. Comparar tarifas de luz ahorra si lo haces con tus datos reales y mirando el conjunto, no el kWh del anuncio. Usa comparadores neutrales, calcula el coste anual completo, lee la letra pequeña y ajusta antes la potencia. Y contrasta de vez en cuando con el precio de la luz hoy para saber si el mercado se ha movido sin ti.

Preguntas frecuentes

¿Cómo comparo bien las tarifas de luz?
Para comparar de verdad necesitas tu consumo real (en kWh) y tu potencia contratada, que están en la factura, y tu CUPS para que te hagan ofertas exactas. Luego compara no solo el precio del kWh, sino también el término de potencia, los descuentos con letra pequeña, las permanencias y los servicios añadidos que a veces inflan la factura. La tarifa más barata en el anuncio no siempre es la más barata al final.
¿En qué me tengo que fijar al comparar tarifas?
En el precio de la energía (kWh) y de la potencia, en si hay discriminación horaria y si tu consumo encaja con ella, en los descuentos y hasta cuándo duran, en la permanencia y penalizaciones, y en servicios añadidos (mantenimiento, seguros) que pueden venir incluidos y cobrarse aparte. Mirar solo el kWh es el error más común.
¿Son fiables los comparadores de tarifas de luz?
Hay comparadores oficiales del regulador, pensados para comparar de forma neutral, y comparadores comerciales que pueden priorizar las ofertas de quien les paga. Conviene usar fuentes neutrales y, en cualquier caso, leer la letra pequeña de la oferta concreta antes de contratar, porque el resumen de un comparador no siempre refleja todas las condiciones.
¿Cada cuánto conviene comparar la tarifa de la luz?
Revisar la tarifa una o dos veces al año, o cuando cambie mucho tu consumo (te mudas, pones placas, compras un coche eléctrico), suele ser suficiente. Las condiciones del mercado y las ofertas cambian, y los descuentos de captación caducan, así que una revisión periódica evita quedarte en una tarifa que dejó de ser competitiva.
¿Cómo calculo yo mismo cuánto me costaría una oferta?
Multiplica tu potencia contratada en kW por el precio anual del término de potencia, y tu consumo anual en kWh por el precio de la energía; suma ambos y añade impuestos, alquiler del contador y cualquier cuota de servicios. Hazlo con las mismas cifras para las dos ofertas que compares: solo así estás comparando lo mismo.
¿Comparar tarifas sirve si tengo derecho al bono social?
Si cumples los requisitos del bono social, el descuento solo se aplica con la tarifa regulada (PVPC) y con una comercializadora de referencia, así que la comparación deja de ser tan abierta. En ese caso lo primero es comprobar si tienes derecho, porque el descuento suele superar a cualquier oferta del mercado libre.

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