Pasar de cocina de gas a inducción: qué necesitas en la instalación (y en la potencia)
Cada vez más gente se pasa de la cocina de gas a la inducción: es cómoda, rápida, fácil de limpiar y evita tener una llama en casa. Pero antes de comprar la placa conviene saber que no es solo cambiar un aparato. La inducción es un gran consumo eléctrico, y el orden en que hagas las cosas decide si el cambio te sale redondo o si acabas con la cocina desmontada esperando un trámite.
La inducción es un gran consumo: por eso importa la instalación
Una placa de inducción no es como enchufar una tostadora. Es uno de los grandes consumos de la casa, con picos de potencia altos cuando usas varias zonas con refuerzo. Por eso, como el horno, necesita:
- Su propio circuito desde el cuadro eléctrico.
- La sección de cable y la protección adecuadas a esa potencia, como vimos en colores y secciones del cable.
- Una toma dimensionada para su consumo, no un enchufe normal compartido. En tipos de tomas de corriente explicamos por qué la de la cocina es distinta.
No va a un enchufe cualquiera. Una placa de inducción completa no debe ir a una toma o regleta normal: necesita su circuito y su toma, igual que la cocina o el horno. Conectarla donde no toca es justo lo que provoca sobrecalentamiento. (Las placas portátiles de una zona son otra cosa.)
¿Tu instalación ya lo aguanta?
Depende de cómo esté hecha tu casa, y aquí solo hay dos escenarios:
- Si ya tenías cocina o vitrocerámica eléctrica: probablemente exista ya un circuito de cocina adecuado y el cambio sea sencillo. Aun así, hay que comprobar que la línea y su protección encajan con la placa que vas a comprar.
- Si vienes de gas y nunca hubo placa eléctrica potente: puede que no exista esa línea y haya que crearla o adaptarla desde el cuadro. Ese es el trabajo que hay que presupuestar antes de nada.
Esto enlaza con el grado de electrificación de tu vivienda: una casa de electrificación básica con muchos consumos nuevos puede quedarse justa. Y si el cuadro ya está lleno, quizá haya que hablar de renovar la instalación o de un subcuadro.
La potencia contratada: el punto donde más gente se equivoca
Es la pregunta del cambio, y la que más veces se descubre tarde:
- Las placas de inducción tienen picos altos, sobre todo con varias zonas y refuerzo.
- Si al pasar a inducción se te queda corta la potencia (salta el control de potencia al cocinar con el horno y otros aparatos a la vez), habría que subirla.
- Muchas instalaciones lo asumen sin tocar nada, pero conviene comprobarlo antes de comprar. Cómo decidirlo, en cuánta potencia contratar.
Dos matices útiles. El primero: al quitar el gas, la cocina deja de ser el único consumo que se suma —también desaparece la factura de gas, así que el balance económico no es solo “más potencia eléctrica”. El segundo: casi todas las placas permiten fijar un límite de potencia máxima, de modo que reparten entre sus zonas sin pasar de ese tope. Es una salida razonable para instalaciones ajustadas, a cambio de calentar algo más despacio cuando usas todas las zonas.
Cómo se pide el aumento de potencia (y por qué antes de la obra)
El trámite, en orden:
- Un instalador autorizado comprueba si tu instalación admite la potencia que vas a necesitar.
- Si la nueva potencia supera la que ampara tu certificado, hace falta un boletín eléctrico (CIE) actualizado.
- Tú, como titular, solicitas el cambio a tu comercializadora, que lo tramita con la distribuidora.
- La subida se refleja en el término de potencia de tu factura, algo que explicamos en entender la factura de la luz.
De forma orientativa, entre solicitud y cambio efectivo pueden pasar días o semanas. Por eso el orden correcto es primero comprobar, luego comprar: desmontar la cocina de gas y descubrir después que faltan trámites es el error caro de este cambio.
Los dos trabajos del cambio
Cambiar de gas a inducción tiene dos caras:
- La parte eléctrica: dejar el circuito, la toma y la protección correctos para la placa. Trabajo de electricista, sobre todo si hay que crear la línea desde el cuadro.
- La parte del gas: anular la toma de gas de forma segura y, si te quedas sin ningún aparato de gas, valorar la baja del suministro. No es algo que se improvise.
Aviso de seguridad. Este cambio junta un gran consumo eléctrico y la seguridad del gas: no es para improvisar. Deja la parte eléctrica (circuito, sección, protección) en manos de una empresa instaladora autorizada, y la anulación de la toma de gas a un profesional habilitado en gas. Cómo elegir bien, en cómo elegir un electricista.
Si además estás de reforma
Aprovecha. Con la cocina desmontada y las paredes abiertas, dejar la línea de la placa, la del horno y alguna previsión extra cuesta una fracción de lo que costará después. Es exactamente el argumento del orden de gremios en obra: lo que se deja hecho con la pared abierta es barato; lo que se olvida, se paga picando.
Antes de comprar la placa
- Comprueba si tienes un circuito de cocina adecuado o hay que crearlo.
- Pregunta si tu potencia contratada aguantará la inducción, y con qué margen.
- Cuenta la parte de anular el gas.
- Pide presupuesto del trabajo eléctrico (y del gas) además del de la placa.
- Guarda los papeles: certificado actualizado si lo hubo, factura del trabajo y garantía.
La conclusión honesta. Pasar de gas a inducción es una gran mejora de comodidad y seguridad, pero no es solo comprar la placa: es un gran consumo que necesita su circuito, su toma y, a veces, más potencia contratada, con su trámite y sus plazos. Resuelve instalación y potencia antes de desmontar la cocina, con profesionales autorizados, y el cambio no te dará ni un susto. Si quieres saber qué gastará de verdad, te lo contamos en cuánto gasta una placa de inducción.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué necesito para pasar de cocina de gas a inducción?
- Necesitas un circuito eléctrico adecuado para la placa de inducción, que es un gran consumo: normalmente su propia línea desde el cuadro con la sección de cable y la protección correctas, y una toma dimensionada para esa potencia. Según tu instalación, puede bastar con lo existente o haber que adaptar el circuito y, a veces, revisar la potencia contratada.
- ¿Necesito contratar más potencia para una placa de inducción?
- A veces sí. Las placas de inducción tienen picos de potencia altos, sobre todo usando varias zonas con refuerzo a la vez. Si al cambiar a inducción se te quedara corta la potencia contratada (saltan los plomos al cocinar con el horno y otros aparatos), habría que subirla. Muchas instalaciones lo asumen, pero conviene comprobarlo.
- ¿Puedo enchufar la inducción a un enchufe normal?
- Una placa de inducción potente no debe ir a un enchufe normal compartido: necesita su circuito y su toma adecuados a su consumo, igual que la cocina o el horno. Conectarla a una toma o regleta no preparada es justo lo que provoca sobrecalentamiento. Las placas pequeñas o portátiles de una zona son otra cosa, pero una placa completa requiere instalación adecuada.
- ¿Hace falta un electricista para cambiar a inducción?
- Para dejar el circuito, la toma y la protección correctos sí conviene un electricista, sobre todo si hay que crear o adaptar la línea desde el cuadro. Quitar la cocina de gas también tiene su parte (anular la toma de gas de forma segura). No es un cambio para improvisar: implica un gran consumo eléctrico y seguridad de gas.
- ¿Cómo se pide el aumento de potencia y cuánto tarda?
- Lo solicita el titular del suministro a su comercializadora, que lo tramita con la distribuidora. Si la nueva potencia supera la que ampara tu certificado de instalación eléctrica, te pedirán uno actualizado emitido por una empresa instaladora autorizada. Entre solicitud y cambio efectivo suelen pasar días o semanas, de forma orientativa, así que conviene lanzarlo antes de tener la cocina desmontada.
- ¿Qué función de la placa ayuda a no quedarse corto de potencia?
- Muchas placas permiten configurar un límite de potencia máxima (a veces llamado gestor o limitador de potencia) para que la placa reparta entre sus zonas sin superar ese tope. Es una ayuda real para instalaciones ajustadas, aunque tiene contrapartida: con el límite bajo, calentar varias zonas a tope va más lento.
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