Electricidad en obra: cuándo entra el electricista y en qué orden van los gremios
En una reforma, la electricidad parece “eso del final, cuando ponen los enchufes”. Es justo el malentendido que acaba con alguien picando un alicatado recién puesto para meter un tubo olvidado. La realidad es otra: el electricista entra pronto y en dos fases, y el orden en que se cruzan los gremios decide una parte nada pequeña del presupuesto final. Vamos a ordenarlo.
La electricidad va oculta: por eso entra pronto
La clave para entenderlo cabe en una frase: la instalación eléctrica va por dentro de paredes, techos y suelos. Y todo lo que va dentro hay que dejarlo antes de que otro gremio lo cierre.
Por eso el electricista no es el último en llegar. Necesita entrar antes de tabicar, enfoscar, alicatar y solar. Cuando llega tarde, no es que trabaje peor: es que su trabajo obliga a deshacer el de los demás.
Las dos fases del electricista
El trabajo eléctrico se parte en dos momentos muy separados en el tiempo:
- Instalación en bruto (al principio): pasar tubos, cajas y rozas y dejar las canalizaciones de cada enchufe, punto de luz e interruptor antes de cerrar tabiques y revestir paredes. Aquí se decide la geometría de toda la instalación, y de ahí que convenga entender cómo funciona el tubo y la canalización.
- Acabado (casi al final): colocar mecanismos (enchufes, interruptores), luminarias y el cuadro, dar tensión y dejar la instalación legalizada con su boletín eléctrico (CIE).
No es un trabajo de un día. Entre esas dos fases pasan semanas y entran otros gremios. Quien cree que “la electricidad se hace al final” acaba picando pared nueva para meter un tubo olvidado.
El orden real de los gremios, fase a fase
Cada obra tiene sus particularidades, pero la secuencia que funciona es casi siempre esta:
| Fase | Gremio que manda | Qué hace (o debe haber hecho) el electricista |
|---|---|---|
| Demolición y retirada | Albañilería | Nada aún, pero el plano de puntos ya debería estar cerrado |
| Replanteo | Todos | Marcar en pared la posición y altura de cada mecanismo |
| Rozas y canalizaciones | Electricista, fontanero y clima | Pasar tubo, cajas y registros; repartir espacio con los demás |
| Tabiquería y trasdosados | Albañil / pladurista | Sus instalaciones ya deben ir dentro antes de cerrar |
| Enfoscado y alicatado | Albañil | A partir de aquí ya no se pica sin dolor |
| Solado | Solador | Tramos que van por suelo, resueltos antes |
| Pintura | Pintor | Cajas y mecanismos, protegidos |
| Acabado eléctrico | Electricista | Mecanismos, luminarias, cuadro y pruebas |
| Legalización | Instalador autorizado | Certificado y documentación registrados |
La regla de la coordinación. Si el electricista pasa sus tubos a tiempo, nadie tiene que abrir lo ya hecho. Si llega tarde, se pica pared nueva: retraso y sobrecoste. Una empresa con experiencia en obra se anticipa y habla con los demás gremios antes de que le toque el turno.
Qué se decide ANTES de cerrar paredes
Estas decisiones se toman al principio, porque cambiarlas después ya no es una decisión: es obra.
- Dónde va cada enchufe, punto de luz, interruptor y toma de datos. Aquí ayuda pensar cuántos enchufes por habitación y dejar previsto el cableado de datos y voz.
- La potencia necesaria y el grado de electrificación de la vivienda.
- Dónde se ubica el cuadro: accesible, no detrás de un armario ni de la puerta que siempre está abierta.
- Usos especiales: aire acondicionado, coche eléctrico, domótica, placas. Todo lo que quieras “algún día” se planifica hoy.
- El mobiliario de cocina y baño, porque define dónde caen las tomas de encimera y los grandes electrodomésticos.
Los errores caros de esta fase
Son siempre los mismos, y todos se pagan en dinero real:
- Regatas después de alicatar. Pagas tres veces: picar, instalar y reponer el revestimiento con azulejos que ya no se fabrican.
- Olvidar previsiones. Dejar tubo y registro para datos, un punto de recarga o domótica cuesta poco con la pared abierta y muchísimo después.
- Cambiar la cocina de sitio a mitad de obra sin avisar al electricista: las tomas de los grandes consumos quedan donde ya no sirven.
- No cerrar la potencia a tiempo. Si la reforma trae inducción, aire y coche eléctrico, la potencia contratada puede quedarse corta y el trámite tiene sus plazos.
- Dar por hecho quién legaliza. Si no está escrito en el presupuesto, aparece al final como “extra”.
Trámites: quién pide qué y cuándo
- El certificado de instalación eléctrica lo emite y registra la empresa instaladora autorizada que ejecuta el trabajo. Sin él no hay alta ni cambio de potencia.
- La documentación técnica que lo acompaña es una memoria técnica de diseño o un proyecto, según el caso.
- El aumento de potencia lo pide el titular a su comercializadora, aportando el certificado. Conviene lanzarlo con margen, no la semana de la mudanza.
- Si es obra nueva o gran ampliación, entra la distribuidora con su acometida, con coste y plazos propios.
Qué papeles deben quedarte al terminar
Pide desde el primer día que te entreguen: certificado (CIE) registrado, memoria o proyecto, esquema unifilar del cuadro con los circuitos identificados, y las garantías de material y mano de obra.
Y un consejo que no cuesta nada: fotografía todas las paredes abiertas antes de cerrarlas, con una cinta métrica en el encuadre. El día que quieras colgar una estantería o abrir un hueco, esas fotos valen su peso en oro.
La conclusión honesta. En una obra, la electricidad entra pronto (en bruto) y vuelve al final (acabado). Coordinarla con albañilería, pladur, fontanería y clima evita el mayor sobrecoste de todos: picar lo ya hecho. Decide puntos y potencia al principio, deja previsión de sobra, exige la documentación por escrito y elige empresa con experiencia en obra, como vemos en cómo elegir un electricista. Si quieres poner cifras al conjunto, sigue por cuánto cuesta la instalación eléctrica de una casa.
Preguntas frecuentes
- ¿En qué momento de una obra entra el electricista?
- El electricista entra en dos fases. Primero, la instalación 'en bruto': pasar tubos, cajas y rozas antes de cerrar tabiques y enfoscar paredes. Después, ya casi al final, la fase de acabado: colocar mecanismos, luminarias y el cuadro, y dejar la instalación lista y legalizada. No es un trabajo de un solo día al final de la obra.
- ¿Por qué hay que coordinar al electricista con los demás gremios?
- Porque su trabajo va por dentro de paredes, techos y suelos, que luego cierran otros gremios (albañilería, pladur, solador). Si el electricista no pasa los tubos a tiempo, hay que picar lo ya hecho, lo que retrasa la obra y la encarece. Una buena coordinación evita tener que abrir paredes recién terminadas.
- ¿Qué decisiones eléctricas hay que tomar antes de empezar?
- Antes de cerrar paredes hay que decidir dónde irá cada enchufe, punto de luz, interruptor y toma de datos, qué potencia y grado de electrificación se necesita, dónde va el cuadro y si habrá usos especiales (aire acondicionado, coche eléctrico, domótica). Cambiar eso después implica obra, así que se planifica al principio.
- ¿Puedo dejar previsión para el futuro aunque no lo instale ahora?
- Sí, y es muy recomendable. Dejar tubo y registros para una futura toma de datos, un punto de recarga de coche eléctrico o domótica cuesta poco mientras la pared está abierta, y muchísimo después. Prever esos usos en obra es una de las decisiones que más se agradecen con el tiempo.
- ¿Qué pasa si hay que hacer rozas después de alicatar?
- Que pagas tres veces: picar el alicatado, rehacer la instalación y reponer el revestimiento, casi siempre con azulejos que ya no encuentras iguales. Es el sobrecoste más típico de una reforma mal coordinada y el motivo principal por el que el electricista tiene que entrar antes que el albañil que cierra.
- ¿Quién se encarga de los trámites eléctricos de la reforma?
- La empresa instaladora autorizada que ejecuta la instalación es quien emite y registra el certificado de instalación eléctrica (el 'boletín') y prepara la documentación técnica. El aumento de potencia, si hace falta, lo pide el titular a su comercializadora aportando ese certificado. Conviene dejarlo escrito en el presupuesto para que nadie dé por hecho que lo hace otro.
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