Instalación y cuadro

Cómo elegir un electricista: qué comprobar, qué preguntar y qué exigir

Llamar a un electricista debería ser sencillo, pero impone: estás metiendo a alguien a tocar algo que, mal hecho, es peligroso y caro de arreglar, y encima es difícil juzgar el resultado a simple vista. Un cuadro nuevo puede parecer impecable y estar mal calculado. La buena noticia es que separar a un buen profesional de un chapuzas se reduce a unas pocas comprobaciones objetivas, todas hechas antes de que empiece la obra.

Lo primero e innegociable: instalador autorizado

No todo el que “sabe de electricidad” puede hacer cualquier trabajo. Para instalaciones, ampliaciones, boletines o altas de suministro hace falta ser empresa instaladora autorizada, inscrita en el registro de empresas instaladoras de baja tensión de su comunidad autónoma.

Tipo de trabajoQué necesitas
Localizar una avería, revisar un cuadroProfesional competente; mejor si es autorizado
Sustituir mecanismos o luminariasInstalador autorizado (es instalación fija)
Ampliar circuitos, cambiar el cuadro, subir potenciaInstalador autorizado, con documentación
Alta de suministro o legalizaciónInstalador autorizado obligatoriamente
Punto de recarga, fotovoltaica, local con proyectoAutorizado con la especialidad correspondiente

La pregunta de oro. “¿Eres empresa instaladora autorizada y puedes emitir boletín?” Si la respuesta es vaga o se va por las ramas, para un trabajo de instalación, busca a otro. Quien lo es, lo dice en dos segundos y te da el número.

Es quien puede emitir el boletín eléctrico (CIE) y, según el alcance, tramitar la memoria técnica de diseño o un proyecto eléctrico.

Qué preguntar antes de contratar

Antes de dar el sí, ten esta conversación completa:

  • ¿Estás autorizado e inscrito? Y que pueda demostrarlo.
  • ¿Tienes seguro de responsabilidad civil? Imprescindible para trabajar en tu casa: es lo que responde si su trabajo causa un daño.
  • ¿Me das presupuesto por escrito y detallado?
  • ¿Incluye la legalización y los certificados si el trabajo los necesita?
  • ¿Qué garantía tienen la mano de obra y los materiales, y por cuánto tiempo?
  • ¿Quién ejecuta el trabajo? Si subcontrata, quién responde.
  • ¿Cuánto durará y cómo quedará la casa mientras tanto (cortes de luz, polvo, rozas).
  • ¿Tienes referencias de trabajos parecidos al mío?

Ir con los deberes hechos ayuda: si antes de la visita has repasado cómo es la instalación eléctrica de una vivienda y qué exige el REBT a grandes rasgos, hablarás de tú a tú y detectarás antes el humo.

Cómo leer el presupuesto sin que te la cuelen

Un presupuesto serio desglosa en partidas. Como mínimo deberías ver:

  • Materiales, con marca o gama del cuadro, mecanismos y conductores.
  • Mano de obra, con horas o partidas por trabajo.
  • Obra civil si hay rozas, picado y remates (y quién los tapa: muchos disgustos vienen de aquí).
  • Legalización y certificados, con tasas si aplican.
  • Retirada de escombros, plazos, forma de pago y validez de la oferta.
  • IVA: si está incluido o no.

Y dos avisos simétricos: desconfía del sospechosamente barato, porque suele omitir la legalización, el remate de albañilería o usar material sin trazabilidad; y desconfía del inflado sin desglose, porque un total redondo y opaco no te deja comparar nada. Pide dos o tres presupuestos y compáralos partida por partida. Los órdenes de magnitud habituales, siempre orientativos, los tienes en cuánto cuesta la instalación eléctrica de una casa y en la guía de renovar la instalación eléctrica.

Señales de alarma (mejor seguir buscando)

  • No quiere dar presupuesto por escrito o solo da precios de palabra.
  • Exige todo el pago por adelantado, en efectivo y sin factura.
  • No figura en ningún sitio: ni empresa, ni registro, ni referencias, ni dirección.
  • Mete prisa o miedo para que decidas hoy sin comparar (“esto es un peligro, hay que hacerlo ya”).
  • Improvisa la legalización: “lo del boletín ya lo vemos luego”.
  • Cambia el precio sobre la marcha sin justificar el porqué por escrito.
  • Se niega a explicarte qué ha hecho y por qué esa solución.

Sin factura no hay garantía ni nadie a quien reclamar. El descuento de pagar en negro es, en la práctica, el precio de renunciar a toda protección.

Las urgencias, aparte

Las averías urgentes son el terreno favorito de los abusos: sin luz, de noche y con prisa, se acepta cualquier cosa. Tres reglas que funcionan: pregunta el coste del desplazamiento y de la primera hora antes de que salga de casa, pide precio cerrado o límite antes de autorizar la reparación, y no autorices una obra grande en caliente: lo urgente es dejar la casa segura, lo demás se presupuesta al día siguiente con calma.

Qué exigir cuando el trabajo termina

  • Factura con los datos fiscales completos de la empresa.
  • Certificado registrado si el trabajo lo requería, con su memoria o proyecto.
  • Esquema unifilar actualizado y el cuadro etiquetado, circuito por circuito.
  • Fotos de la instalación abierta antes de cerrar rozas: valen oro dentro de diez años.
  • Garantía por escrito de mano de obra y materiales.

Ese paquete es exactamente lo que te van a pedir en una venta, en un alta o en un siniestro, como se ve en certificados de instalaciones antiguas.

Cuándo necesitas uno y cuándo lo que necesitas es un diagnóstico

  • Para instalar, ampliar o legalizar: electricista autorizado con todo lo anterior.
  • Para saber en qué estado está la instalación antes de comprar o reformar: una revisión de la instalación te da el diagnóstico y te evita comprar un problema.
  • Para no llegar a la avería: un mantenimiento eléctrico razonable cuesta mucho menos que una urgencia.
  • Para trabajos especializados como un punto de recarga en casa: pide referencias de instalaciones iguales, no parecidas.

La conclusión honesta. Un buen electricista no se elige por ser el más barato, sino por estar autorizado, asegurado y ser transparente con el presupuesto y con la documentación. Esas tres comprobaciones, hechas antes de empezar, te ahorran la inmensa mayoría de los disgustos. En electricidad, la chapuza barata se paga después, y a veces se paga con la seguridad de tu casa de por medio.

Preguntas frecuentes

¿Qué debo comprobar antes de contratar a un electricista?
Lo principal: que sea instalador autorizado e inscrito en el registro de empresas instaladoras de baja tensión de su comunidad, que pueda emitir boletín si el trabajo lo requiere, que tenga seguro de responsabilidad civil y que te dé un presupuesto detallado por escrito. Pide también referencias de trabajos parecidos al tuyo.
¿Qué diferencia hay entre un electricista y un instalador autorizado?
Cualquiera puede saber de electricidad, pero para legalizar instalaciones, emitir boletines o dar de alta suministros hace falta ser instalador autorizado e inscrito oficialmente. Para arreglos menores puede bastar un buen profesional, pero para instalaciones, ampliaciones o certificados necesitas sí o sí un autorizado.
¿Cómo sé si un presupuesto eléctrico es razonable?
Un buen presupuesto detalla materiales, mano de obra y, si aplica, legalización y certificados, en partidas separadas. Desconfía tanto del precio sospechosamente barato (puede omitir la legalización o usar material dudoso) como del inflado sin desglose. Pide siempre dos o tres presupuestos y compáralos partida por partida, no solo el total.
¿Es mala señal que un electricista no quiera dar presupuesto por escrito?
Sí, es una de las principales señales de alarma. Un profesional serio te da el presupuesto por escrito, con sus partidas y su validez. Quien solo da precios de palabra, exige todo el pago por adelantado en efectivo o no quiere figurar en ningún sitio, es un riesgo: ni garantía, ni factura, ni a quién reclamar.
¿Qué documentación debo tener al terminar el trabajo?
Factura con los datos fiscales de la empresa, y si el trabajo lo requiere, el certificado de instalación eléctrica registrado junto a la memoria técnica o el proyecto y el esquema unifilar actualizado del cuadro. Guárdalo todo con las escrituras: es lo que te pedirán en una venta, un alta o un siniestro.
¿Y si el trabajo sale mal o aparece un problema después?
Con factura y presupuesto por escrito tienes a quién reclamar y una garantía a la que acogerte, y el seguro de responsabilidad civil del instalador cubre los daños que su trabajo cause. Sin factura no tienes ninguna de esas dos cosas: por eso el ahorro de pagar en negro se evapora al primer problema.

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